Cielo: -¡Paz, te dije que tenía que salir!
Thiago: -Cielo... Cielo... Soy yo, soy Thiago. Por favor, hablame... Necesito escucharte, Cielo.
Cielo: -Hola, Thiago.
Thiago: -Cielo, estamos todos mal, estamos para atrás, encima no sabemos para qué vinimos acá... ¿Por qué todo esto? ¿Por... qué significado tiene, para qué estamos acá? Si nadie lo eligió... Encima me volvió a hablar Juan Cruz, Cielo... Yo no quiero más esto. No la estoy pasando bien.
Cielo: -Thiago, mi amor, escuchame, por favor. No le digas a nadie lo que te voy a decir; si Nico se entera, me mata.
Cuando entiendas que no hay tiempo te vas a dar cuenta que pasado, presente y futuro es todo lo mismo. A veces la solución a nuestros problemas está en el futuro. La esperanza, los sueños, los deseos, son soluciones en el futuro a nuestros problemas de hoy. Y otras veces, la solución está en el presente. Pero las ataduras del pasado o los temores del futuro son cadenas que nos tienen apresados. El tiempo es relativo. Podemos estar en el mismo momento pero en tiempos distintos. O podemos estar en distintos tiempos en el mismo momento. Pero las cosas verdaderas no tienen tiempo, como ese reloj, que los cuida. O como vos dijiste una vez, Thiaguito, el amor, cuando es verdadero, es eterno.
Thiago: -Yo... yo no dije eso, Cielo.
Cielo: -Lo dijiste, o lo vas a decir. Es lo mismo. Ahora, si me prometés que no vas a decir nada, yo te muestro algo.
Thiago: -Sí, sí, te prometo.
Cielo: -Andá al tercer estante, atrás de las rosas, junto a los jazmines. Abrí el compartimiento.
Thiago: -¿Un DVD?
Cielo: -Miralo y no digas nada. Te quiero mucho, Thiago.
Thiago: -Yo también, Cielo.
miércoles, 27 de mayo de 2009
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